Sociedad de Inversión de Capital Variable
06 Febrero 2026
Las SICAV han sido durante años una de las figuras de inversión colectiva más cuestionadas del sistema financiero español. Más allá de su imagen ligada a grandes patrimonios, las SICAV cuentan con un marco legal específico que regula de forma precisa su funcionamiento, requisitos y fiscalidad.
Repasamos qué es una SICAV y cómo funciona, cuáles son sus características y requisitos principales, en qué se diferencia de un fondo de inversión y cómo tributa.
Qué es y cómo funciona. Por qué invertir en una SICAV
Una SICAV (Sociedad de Inversión de Capital Variable) es una institución de inversión colectiva que adopta la forma jurídica de sociedad anónima. Su principal objetivo es invertir el capital aportado por los accionistas en activos financieros con el fin de obtener una rentabilidad conjunta.
El capital de SICAV es variable, es decir, que puede aumentar o reducirse en función de las entradas y salidas de inversores, sin necesidad de cambiar los estatutos sociales cuando se produzca un cambio.
Es importante destacar que la gestión de la cartera la realiza una sociedad gestora autorizada y los activos se conservan a través de una entidad depositaria.
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Por qué invertir en una SICAV
Las razones por las que invertir en una SICAV son las siguientes:
- Permite diversificar la inversión, ya que el patrimonio se distribuye en diferentes activos financieros.
- Ofrece una gestión profesional, evitando que el inversor tenga que tomar decisiones directas sobre cada operación. La gestión de las SICAV puede correr a cargo de los administradores de la propia sociedad o bien, que sea una gestora que se responsabilice de la misma.
- Lleva aparejado un beneficioso tratamiento fiscal. Así, como institución colectiva que son, las SICAV tributan al 1% mientras que el capital permanezca invertido en la sociedad.
- También tienen la ventaja de poder hacerse líquidos de forma inmediata, mientras que otros productos exigen la permanencia del accionista durante un periodo determinado de tiempo.
Aunque todas son buenas razones para invertir en una SICAV, es conveniente recordar que no es un producto adecuado para todos los perfiles. Las SICAV suelen estar dirigidas a inversores con un volumen de capital elevado y una estrategia de inversión a medio o largo plazo.
Características y requisitos de una SICAV
La legislación vigente impone una serie de requisitos específicos a las SICAV:
- Capital mínimo: El capital mínimo de una SICAV no puede ser menor de 2,4 millones de euros y deberá ser mantenido mientras la sociedad figure inscrita en el registro. Además, el capital estatutario máximo no podrá superar en más de diez veces el inicial, tal y como está establecido en el Real Decreto 1082/2012, de 13 de julio, por el que se aprueba el reglamento de desarrollo de la Ley 35/2003, de 4 de noviembre, de instituciones de inversión colectiva.
- Número mínimo de accionistas: 100 socios.
- Forma jurídica: sociedad anónima.
- Supervisión: control y registro por parte de la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores). Los informes del conjunto de las SICAV que operan en España están a disposición de cualesquier interesados al ser de acceso público en la página de la CNMV.
- Objeto: inversión colectiva en activos financieros.
Cuál es la diferencia entre una SICAV y un fondo de inversiones
Aunque ambas figuras pertenecen al ámbito de la inversión colectiva, existen importantes diferencias entre una SICAV y un fondo de inversión:
Naturaleza jurídica
En lo que respecta a su naturaleza jurídica guardan las siguientes diferencias:
- SICAV: es una sociedad mercantil.
- Fondo de inversión: carece de personalidad jurídica.
Grado de control
Otra diferencia es el grado de control:
- SICAV: existe una mayor capacidad de accionista en la política de inversión.
- Fondo de inversión: la gestión y las decisiones dependen de forma exclusiva de la gestora.
Fiscalidad
En materia fiscal, tanto las SICAV como los fondos de inversión cuentan con un régimen ventajoso, aunque no idéntico. Ambos tributan al 1% en el Impuesto sobre Sociedades, siempre que cumplan los requisitos legales establecidos. Sin embargo, las SICAV están sujetas a mayores exigencias y controles por parte de la CNMV.
Cuánto tributan las SICAV
Desde el punto de vista fiscal, las SICAV tributan en el Impuesto sobre Sociedades al 1%, siempre que se cumplan una serie de requisitos legales.
Sin embargo, cuando el inversor persona física obtiene beneficios, estos tributan en su IRPF como rendimientos del capital mobiliario, al tipo correspondiente según los tramos vigentes considerando una horquilla de entre el 19 y el 23% dependiendo de la cantidad de que se trate. De forma más concreta, el porcentaje será del 19% sobre un montante inicial de hasta 6.000 euros anuales, del 21% entre los 6.001 y los 50.000 euros y del 23% a partir de esa última cifra.
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Preguntas frecuentes sobre las SICAV
¿Tributan las SICAV al 1% siempre?
Solo tributan al 1% en el Impuesto sobre Sociedades si cumplen todos los requisitos legales, especialmente los relacionados con la participación real y efectiva de los accionistas.
¿Puede una persona física invertir en una SICAV?
Cualquier persona puede invertir en una SICAV adquiriendo acciones, aunque este tipo de vehículo suele estar orientado a inversores con un volumen de inversión elevado. La rentabilidad para el inversor se fija en función de los resultados logrados en común.
¿Es obligatorio contar con una gestora y un depositario?
Con carácter general, las SICAV deben contar con una sociedad gestora y una entidad depositaria autorizadas, que se encargan de la gestión de las inversiones y de la custodia de los activos, respectivamente.
¿Puede una SICAV perder el tipo reducido del 1%?
Si la SICAV deja de cumplir los requisitos legales, puede perder el derecho a tributar al 1% en el Impuesto sobre Sociedades y pasar a aplicar el tipo general correspondiente.
Referencias legales:
Ley 27/2014, del Impuesto sobre Sociedades, en relación con el régimen fiscal aplicable a las SICAV