Qué hacer si bajan las ventas como autónomo o microempresa en España (guía práctica)

25 Febrero 2026

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Qué hacer si bajan las ventas como autónomo o microempresa en España (guía práctica)

Abres tu programa de facturación y lo ves claro: este mes has ingresado menos.

Y empiezan las preguntas que muchos autónomos se hacen en silencio:

  • “¿Y si el mes que viene es peor?”
  • “¿Voy a poder pagar el IVA este trimestre?”
  • “¿Tiene sentido seguir pagando la cuota si no facturo?”
  • “¿Estoy a tiempo de reaccionar o ya voy tarde?”
  • “Si tengo que despedir, ¿qué consecuencias puede tener?”

Cuando bajan las ventas, el problema no es solo económico. Es mental. La incertidumbre pesa. Dormir cuesta más. El riesgo real no es tener un mes flojo. El verdadero peligro es tomar decisiones precipitadas por miedo… o no hacer nada esperando que la situación se arregle sola.

Si eres autónomo o tienes una microempresa en España, estas son las estrategias que conviene analizar con calma para proteger tu actividad y tu patrimonio.

Señales de que no es solo un bache puntual

No todas las bajadas de facturación significan lo mismo. Pero conviene prestar atención cuando:

  • Llevas tres o más meses facturando menos.
  • Has perdido uno de tus principales clientes.
  • Estás pagando impuestos con dinero que aún no has cobrado.
  • Estás usando ahorros personales para cubrir gastos del negocio.
  • Empiezas a retrasar pagos a proveedores.

Ejemplo:
Un autónomo que dependía en un 50% de un solo cliente lo pierde de un mes para otro. Durante dos meses sobrevive con pequeños trabajos. Al tercero, ya no cubre gastos fijos. Eso no es estacionalidad: es dependencia estructural.

Un mes malo puede ser circunstancial. Una tendencia sostenida exige actuar.

Menos gestiones es más tiempo para tu negocio.

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1. Analiza bien qué está pasando antes de tomar cualquier decisión:

Para empezar, es importante tener en cuenta que no todas las bajadas de ventas significan lo mismo. No es igual encadenar varios meses sin nuevas obras que estar atravesando un periodo puntual con menos encargos.

Antes de tomar decisiones importantes, hazte estas cuatro preguntas:

  1. ¿Es un descenso puntual o llevas a la baja varios meses?
  2. ¿Se trata de una cuestión estacional?
  3. ¿Has perdido un cliente importante?
  4. ¿Ha cambiado el mercado o la competencia?

Por ejemplo, imagina que eres autónomo en el sector de la construcción y realizas reformas. Durante dos meses no te entra ningún proyecto grande y solo haces pequeños trabajos de mantenimiento. ¿Es que el negocio va mal o simplemente estás entre obra y obra?

Ahora bien, si llevas seis meses sin presupuestos aceptados, los costes de materiales han subido y además un promotor con el que trabajabas habitualmente ha dejado de llamarte, la situación ya es diferente. Puede que no sea solo una racha, sino un cambio en el mercado o en tu cartera de clientes.

Revisar tu facturación por meses, analizar qué tipo de obras te están entrando, qué margen te dejan y qué clientes representaban mayor volumen puede darte una fotografía clara de lo que está ocurriendo.

Sin datos, cualquier decisión puede ser precipitada. Con números sobre la mesa, puedes actuar con criterio y anticipación.

 

2. Revisa tus gastos fijos (esos que más duelen)

Un autónomo suele tener una estructura más ligera que una gran empresa, pero eso no significa que no haya margen de ajuste. Cuando los ingresos bajan, los gastos fijos se vuelven más visibles.

En este caso, lo mejor es revisar aspectos como:

  • El alquiler del local o espacio de trabajo.
  • Los servicios y suministros.
  • Las suscripciones digitales.
  • Los seguros.
  • Cualquier gasto bancario.
  • Y los proveedores.

Por ejemplo, una pequeña tienda puede estar pagando una alarma con servicios adicionales que ya no necesita, o un profesional puede seguir pagando tres herramientas digitales cuando realmente solo utiliza una. También es frecuente no haber revisado el contrato de alquiler en años.

Pequeños ajustes acumulados pueden aliviar la tensión financiera sin afectar a tu actividad principal. No siempre se trata de recortar drásticamente, sino de optimizar.

 

3. Controla la tesorería antes de que sea un problema

Uno de los mayores riesgos para un autónomo no es facturar menos, sino quedarse sin liquidez. Puedes tener beneficios en papel y, aun así, no disponer de dinero suficiente en el momento en que llegan los pagos.

Por ejemplo, un autónomo que trabaja para empresas puede facturar 8.000 € en un trimestre, pero si sus clientes pagan a 60 o 90 días, puede encontrarse sin liquidez para abonar el IVA o la cuota de autónomos.

Si detectas que puedes tener dificultades para cumplir con los pagos, existe la posibilidad de:

  • Solicitar aplazamientos o fraccionamientos tributarios ante la Agencia Tributaria.
  • Negociar nuevos plazos con tus proveedores.
  • Revisar las líneas de financiación disponibles.

Actuar antes del impago es siempre más seguro que reaccionar después. Cuando una deuda entra en fase ejecutiva, las opciones se reducen y el problema se agrava.

 

4. Plantéate hacer ajustes laborales si tienes empleados

En el caso de tener trabajadores y que esa bajada de ventas afecte a la actividad, debes saber que no puedes tomar decisiones unilaterales.

Dependiendo del caso, podrías valorar:

  • Ajustar determinadas condiciones de trabajo (como horarios o funciones), siempre que existan causas económicas reales y acreditadas.
  • Reducir temporalmente la jornada si la actividad ha disminuido de forma demostrable.
  • Un ERTE por causas económicas, técnicas, organizativas o productivas cuando la bajada sea significativa y sostenida.

Por ejemplo, una microempresa con tres empleados que pierde un contrato importante puede necesitar reducir actividad durante varios meses. Pero aplicar una reducción sin justificar adecuadamente la causa económica puede terminar en una reclamación judicial.

Estas medidas requieren justificación y seguir el procedimiento legal correspondiente.

 

5. Diversifica los ingresos

Puede suceder que el problema no sea vender menos, sino depender demasiado de una única fuente de ingresos.

Como autónomo podrías plantearte, por ejemplo, incorporar servicios complementarios, ofrecer formación o asesoramiento, crear productos digitales, explorar nuevos canales online o establecer colaboraciones con otros profesionales.

Por ejemplo, un entrenador personal que depende casi exclusivamente de sesiones presenciales puede empezar a ofrecer planes online. O un pequeño comercio puede crear packs especiales para campañas concretas y ampliar su clientela.

Diversificar puede ayudarte a reducir riesgos y ganar estabilidad.

 

6. Revisa tu política de precios

Bajar precios puede parecer la solución más rápida, pero no siempre es la mejor opción.

Antes de hacerlo estaría bien que revisaras:

  • Tu margen real.
  • Si el problema es de precio o de percepción de valor.
  • Valorar hacer promociones puntuales en vez de reducciones permanentes.

Por ejemplo, una peluquería que baja precios un 20% puede aumentar el número de clientes, pero si el margen ya era ajustado, puede terminar trabajando más horas para ganar lo mismo o incluso menos.

En muchos casos, mejorar la propuesta de valor o comunicar mejor lo que haces puede ser más eficaz que competir únicamente por precio.

 

7. Valora ayudas o incentivos

Si no te lo habías planteado, en determinados momentos puede ser conveniente revisar si existen subvenciones autonómicas, programas de digitalización, bonificaciones por contratación o ayudas sectoriales.

Por ejemplo, un pequeño comercio puede beneficiarse de un programa de digitalización para implantar venta online o mejorar su gestión interna sin asumir todo el coste de la inversión.

Es conveniente revisar periódicamente qué opciones están disponibles para tu actividad y qué requisitos exigen, especialmente en materia de obligaciones fiscales y con la Seguridad Social.

 

8. No esperes demasiado para pedir asesoramiento

Muchos autónomos retrasan la consulta por confianza excesiva o por pensar que “ya remontará”. Sin embargo, cuanto antes se analice la situación, mayor será el margen de maniobra.

Si la caída de ventas es prolongada o estructural, es importante valorar cuestiones como una reestructuración del negocio, cambios en la forma jurídica, medidas de protección patrimonial o, en situaciones más complejas, mecanismos concursales.

Tomar decisiones con asesoramiento jurídico puede marcar la diferencia entre un bache puntual y un problema serio.

Si necesitas valorar opciones laborales, fiscales o mercantiles, en Legálitas Negocios podemos ayudarte a analizar tu situación concreta y tomar decisiones con seguridad jurídica y tranquilidad.

 

Cuando bajan las ventas, lo más importante es no entrar en pánico ni paralizarse. Analizar la situación con datos, ajustar lo necesario, proteger tu liquidez y conocer las herramientas legales disponibles es clave.

Porque no todo descenso de facturación implica cerrar. Pero sí exige actuar con criterio.

 

Preguntas frecuentes sobre qué hacer si bajan las ventas siendo autónomo

¿Puedo dejar de pagar la cuota de autónomos si facturo menos?

Mientras mantengas el alta en el RETA, la cuota es obligatoria, aunque tus ingresos hayan bajado. Lo que sí puedes valorar es ajustar tu base de cotización si cumples los requisitos o estudiar si procede la baja o el cese de actividad en caso de inactividad real. Tomar esta decisión sin analizar bien tu situación puede generar más problemas que soluciones.

¿Puedo aplazar impuestos si tengo menos ingresos?

En determinados casos puedes solicitar aplazamiento o fraccionamiento ante la Agencia Tributaria. Es importante hacerlo antes de que la deuda entre en vía ejecutiva y cumplir los requisitos formales. Un aplazamiento concedido a tiempo puede aliviar la presión de tesorería sin generar consecuencias mayores.

¿Puedo despedir a un trabajador si bajan las ventas?

Solo si existe causa económica justificada y siguiendo el procedimiento legal correspondiente. La bajada de ventas debe poder acreditarse y el despido debe ajustarse a los requisitos legales. De lo contrario, podría declararse improcedente y generar costes adicionales.

¿Es recomendable cerrar temporalmente la actividad?

Depende del caso. Si realmente cesa la actividad, puede valorarse la baja en el RETA. Sin embargo, cerrar sin formalizar correctamente la situación puede mantener obligaciones activas y generar deudas. Conviene analizar previamente las implicaciones fiscales, laborales y patrimoniales.

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