Cómo escribir correos a tus clientes para que los lean
15 Enero 2026
En el día a día de una pequeña empresa o de un negocio autónomo, la bandeja de entrada de tus clientes es un terreno muy competido. Aquí es donde enviar un correo sin más no basta. Queremos que lo abran, que lo lean y, lo más importante, que nos llamen. Por eso, construir una estrategia de email marketing sólida va más allá de diseñar un bonito email, escribir algo útil y pulsar “enviar”: implica comprender a la audiencia, cuidar los asuntos, ofrecer valor, optimizarlos para móviles y medir lo que funcionó y lo que no. En este artículo veremos cómo hacerlo desde cero, adaptado a pymes, con pautas concretas y ejemplos reales.
¿Realmente necesitas el email marketing?
Para una pyme con recursos limitados, el email marketing es una de las herramientas más rentables. ¿Por qué? Porque llega directamente a quien ya ha dado permiso para recibirlo, es medible y permite mantener el contacto. Para los negocios pequeños, el email marketing pone a los propietarios en control de sus activos de marketing, frente a depender solo de las redes sociales. Además, cuando se hace bien, la bandeja de entrada puede llegar a convertirse en un canal de fidelización y no solo algo para venta puntual.
Pero, para que esos correos no terminen ignorados o en la carpeta de spam, necesitan cumplir varias condiciones: tener un asunto claro, que el contenido aporte algo útil, que tengas permiso para escribir a esos contactos y que utilices una frecuencia adecuada.
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Construir una lista de suscriptores de calidad
El primer paso es tan esencial como, a veces, ignorado. Se trata de asegurarte de que las personas en tu lista quieren realmente recibir tus mensajes. Evita comprar listas o añadir sin consentimiento. Según Mailchimp, los envíos a listas obsoletas elevan los rebotes y pueden dañar tu reputación. Utiliza formularios de suscripción que sean claros, ofréceles un incentivo (como contenido útil, un descuento o una guía) y confirma su suscripción con un email de bienvenida. Una lista “pequeña pero activa” vale más que una enorme que nunca abrirá tus correos.
Escribir asuntos y contenido que realmente llamen la atención
El asunto del mail es la primera batalla que hay que ganar. Debe ser claro, relevante y honesto: no bastan llamadas sensacionalistas o “clickbait”. Según Shopify, uno de los mejores consejos es que hay que escribir líneas de asunto que informen en lugar de que vendan. En el cuerpo del correo, lo mejor es asegurarse de que el mensaje se puede escanear, es decir, poner subtítulos, párrafos cortos, imágenes si aplican, etc. y que conduce con claridad a un call to action.
Una buena práctica es personalizar el saludo o adaptarlo al comportamiento del usuario. Y, por supuesto, debemos asegurarnos de que el correo está optimizado para móviles: muchas aperturas se hacen desde el móvil y un diseño que no responde puede hacer que el mensaje se descarte.
Segmentar, aportar valor y no saturar
Enviar el mismo correo a toda tu base puede funcionar inicialmente, pero a medio plazo perderás engagement. Segmentar el público objetivo y personalizar tus mensajes conseguirá que esto no suceda. Divide tu lista según intereses, comportamiento, etapa de cliente, y adapta el mensaje. Por ejemplo: clientes nuevos, repetidores, inactivos. Así tus correos serán más interesantes, tendrán más valor y serán menos intrusivos.
También hay que tener en cuenta la frecuencia: los correos sin sentido solo para “estar presente” no funcionan. Es recomendable evitar enviar más de un correo por semana si no tienes algo relevante que comunicar. El objetivo es que tus suscriptores te esperen con interés, no que te rechacen.
Medición y mejora con los datos
Pero aquí no termina el trabajo: no enviamos los emails y ya está. Las métricas son clave para saber si se está progresando. Los informes de email marketing destacan que se deben seguir tasas de apertura, clics, conversión, rebotes, bajas, etc. Con esos datos puedes detectar qué asuntos funcionan, qué contenidos interesan, qué tiempos de envío son los adecuados. Para una pequeña empresa, establecer 2-3 objetivos concretos (por ejemplo: aumentar tasa de apertura un 20 % en tres meses, o generar 10 consultas al mes desde email) y aplicar pruebas (A/B) para ver qué variaciones mejoran los resultados puede ser un buen comienzo.
Aspectos legales y de confianza que no podemos olvidar
Aunque no lo sepamos, el email marketing conlleva obligaciones: debes contar con el consentimiento del suscriptor, facilitar la baja, identificar claramente quién envía el correo y no usar líneas de asunto engañosas. Los requisitos legales como el GDPR, o la normativa anti-spam deben cumplirse para mantener la confianza de tu audiencia. Además, tus correos deben transmitirse desde un dominio que los destinatarios reconozcan, para evitar que los filtros los clasifiquen como spam. De esta forma construirás una base de datos sólida con la que cada correo sea una oportunidad y no una pérdida de tiempo.
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Preguntas frecuentes sobre emailing
¿Cuándo debo empezar a enviar correos si aún tengo pocos suscriptores?
Lo recomendable es hacerlo cuando ya tienes al menos algunas decenas o cientos de suscriptores que conocen tu negocio. Lo importante es comenzar con calidad, no solo con cantidad. Con un volumen reducido puedes hacer pruebas, mejorar asuntos, segmentar desde el inicio.
¿Es mejor enviar correos promocionales o de contenido educativo?
Una mezcla de ambos suele funcionar mejor. Primero genera valor (artículos útiles, consejos, novedades) y luego inserta promociones de forma comedida. Si solo envías ofertas, corres el riesgo de que te borren.
¿Cómo puedo saber si un asunto o un contenido funciona mejor?
Haz pruebas A/B: envía dos versiones del asunto o del contenido a segmentos pequeños e iguales y compara las tasas de apertura y clics. Basándote en los resultados, adapta tu “plantilla” ganadora. Luego aplícalo al resto de la lista.
¿Puedo reutilizar contenido del blog o redes sociales en mis correos?
De hecho, es positivo: tus suscriptores disfrutan de contenido útil. Puedes resumir un artículo, enlazar a él, ofrecer un extracto exclusivo, añadir comentarios invitados. Solo asegúrate de adaptar el mensaje al formato correo.