La seguridad de los juguetes

03 Enero 2014

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Legalmente se considera un producto seguro cuando reúne las condiciones de uso normal previsibles, teniendo en cuenta sus características, composición y envase, su etiquetado, el efecto sobre otros productos, que no presenta riesgo o son mínimos los riesgos, y las categorías de los usuarios a los que va destinado (p.ej. niños).

Mediante la llamada Red Alerta se establece un sistema rápido de información de aquellos productos o servicios que conlleven un riesgo grave. Esa red se trata de un sistema estatal integrado en el sistema europeo de alerta (RAPEX).

Denunciado y comprobada la falta de seguridad real o el riesgo de un producto, se publicará de forma que cualquier persona pueda acceder a esa información.

De igual modo, cualquier usuario puede poner en conocimiento de las administraciones competentes de consumo el riesgo que conlleve determinado producto.

Los juguetes, por el colectivo especialmente protegido al que van dirigidos, deben observar estrictamente estas normas en caso de venta en mercado: debe contener el sello o marca “CE”, ya que este distintivo es el que nos indica que el fabricante o distribuidor ha cumplido con el requisito obligatorio de someter el juguete a los ensayos indicados en la normativa comunitaria. De no contener dicho sello, el juguete podría ser retirado del mercado.

Además, los juguetes deben identificar el fabricante o el importador de la UE, la edad mínima para su utilización sin riesgos, la información sobre su uso y montaje en castellano u otro idioma oficial del lugar donde se compre el juguete así como las advertencias sobre los riesgos derivados del uso del juguete y de cómo evitarlos.

En el caso de juguetes de pequeño tamaño esta información podrá ir colocada en un envase, etiqueta o folleto.

Si algún juguete incumpliera la normativa de seguridad podrá ser catalogado como producto de inseguro a través de la llamada Red Alerta que pone en comunicación a las diferentes administraciones competentes en esta materia y que deben velar por la seguridad de los mercados. Esto sucede frecuentemente con los juguetes provenientes de terceros países que no cumplen las condiciones de seguridad y que en muchas ocasiones tienen falsificado el marcado CE.

La persona que sepa de la existencia de un juguete defectuoso o inseguro puede denunciarlo acudiendo a la Oficina de Consumo más cercana describiendo el producto (marca, modelo, lugar y fecha de adquisición, y tipo de problema que presenta) y aportando sus datos de contacto (nombre, teléfono, correo electrónico...).

Esta materia está regulada por el Real Decreto 1205/2011, de 26 de agosto, sobre la seguridad de los juguetes.

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