Todo lo que debes saber sobre la herencia de una empresa familiar

04 Septiembre 2026

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Todo lo que debes saber sobre la herencia de una empresa familiar

La empresa familiar forma parte de la herencia del fallecido y puede transmitirse a uno o varios herederos según lo establecido en el testamento o, en su defecto, por las normas de la sucesión legal. Además, cuando se cumplen determinados requisitos, la normativa prevé importantes ventajas fiscales en el Impuesto sobre Sucesiones que pueden facilitar la continuidad del negocio.

Cuando pensamos en una herencia nos imaginamos una vivienda, dinero, un coche... Sin embargo, muchas familias también tienen que afrontar el traspaso de un negocio cuando fallece su propietario.

Y es en ese momento cuando comienzan las dudas: ¿la empresa se reparte entre todos los herederos?, ¿puede quedarse con ella solo uno de los hijos?, ¿qué impuestos hay que pagar?, ¿existen ventajas fiscales? La verdad es que heredar una empresa familiar puede llegar a ser más complejo que heredar otros bienes, sobre todo si se quiere continuar con el negocio y que vaya todo bien. Por eso, conviene conocer cómo funciona este proceso y qué opciones existen para evitar conflictos.

¿Qué se considera una empresa familiar?

A efectos fiscales, es importante señalar que una empresa familiar no es simplemente un negocio que pertenece a una familia. Para poder acceder a determinados beneficios fiscales en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, deben cumplirse ciertos requisitos relacionados con la participación en la empresa, la actividad que desarrolla y las funciones de dirección ejercidas por el titular o determinados miembros de la familia.

Cumplir estas condiciones puede marcar la diferencia en la tributación de la herencia.

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¿Quién hereda una empresa familiar?

La empresa forma parte del patrimonio del fallecido y se transmite a sus herederos igual que podría ser cualquier otro bien. Si existe testamento, ese documento es el que determina quién recibe la empresa, siempre respetando los derechos de los herederos forzosos cuando correspondan. Es decir, por ejemplo, el testador puede atribuir la empresa a uno de sus hijos y compensar económicamente al resto con otros bienes de la herencia. Pero si no existe testamento, la empresa se repartirá conforme a las reglas generales de la sucesión legal.

En cuestión de reparto en una herencia, es importante valorar cuántas personas están involucradas en el testamento:

Varios herederos

Si varios herederos reciben participaciones o acciones societarias de la empresa, pasarían a ser copropietarios. Esto significa que tendrían que tomar decisiones conjuntamente y gestionar aspectos relacionados con la dirección, los beneficios o, si quisieran, una posible venta futura.

Cuando no existe una planificación previa, esta situación puede convertirse en un serio problema, especialmente si algunos herederos trabajan en la empresa y otros no. Por eso es recomendable siempre analizar con tiempo cuál es la mejor fórmula para garantizar la continuidad del negocio. Si es lo que se busca.

Un solo heredero

Esta suele ser una solución habitual cuando se busca garantizar que el negocio continúe. Dividir una empresa entre varios herederos puede generar dificultades para su gestión, bloqueos en la toma de decisiones o, algo muy común, conflictos familiares.

Por eso, muchas familias optan por planificar la sucesión para que el negocio quede en manos de quien ya participa activamente en él, compensando al resto de herederos con otros bienes o derechos económicos.

Las ventajas fiscales de la empresa familiar

Uno de los aspectos más importantes de este tipo de herencias es el tratamiento fiscal. La normativa estatal prevé una reducción del 95% sobre la base imponible del Impuesto sobre Sucesiones cuando se cumplen determinados requisitos legales. Esta reducción puede suponer un ahorro muy importante, aunque no elimina necesariamente toda la tributación.

Además, muchas comunidades autónomas han aprobado beneficios adicionales que pueden mejorar todavía más ese resultado. Conviene informarse adecuadamente en cada comunidad para recibir información más detallada.

Para conservar estas ventajas, con carácter general, la normativa estatal exige mantener la participación heredada durante al menos diez años, aunque algunas comunidades autónomas aplican plazos distintos. Perder ese requisito puede suponer tener que devolver los beneficios fiscales aplicados, con los recargos correspondientes.

Impuestos a pagar tras la sucesión

El principal es el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. Su cuantía depende del valor de la empresa, el grado de parentesco entre el fallecido y el heredero, la comunidad autónoma donde se liquide la herencia y las reducciones y bonificaciones que resulten aplicables al caso. Es importante tener en cuenta que cada situación es diferente y puede arrojar resultados muy distintos en función de estos factores.

Además, en determinados supuestos pueden existir otras implicaciones fiscales relacionadas con la transmisión de participaciones o acciones, por lo que conviene analizar cada situación de forma individual.

¿Qué pasa si nadie quiere continuar con el negocio?

La realidad es que no siempre existe un sucesor que quiera continuar con el negocio. En estos casos pueden plantearse distintas alternativas, como incorporar un gestor profesional externo, mantener la actividad a través de una sociedad o realizar un traspaso o cierre del negocioLa decisión dependerá de la situación económica de la empresa y de los intereses de los herederos.

La importancia de planificar la sucesión

Muchos problemas surgen porque la sucesión empresarial no se planifica con antelación. Un testamento bien diseñado, un protocolo familiar o una estrategia adecuada de transmisión pueden evitar conflictos futuros y facilitar esa posible continuidad del negocio.

Cuando existe una empresa familiar, planificar la herencia suele ser tan importante como gestionar correctamente la actividad diaria. Y cuanto antes se hace, más opciones hay sobre la mesa.

Si tienes una empresa familiar y quieres organizar su transmisión o resolver dudas sobre una herencia, en Legálitas Negocios podemos ayudarte a analizar tu situación y encontrar la mejor solución para tu familia y tu negocio.

Conclusión:

  • Una empresa familiar puede formar parte de una herencia igual que una vivienda, dinero o cualquier otro bien.
  • El testamento permite decidir quién recibirá la empresa, respetando los derechos de los herederos forzosos.
  • La empresa puede heredarse por una sola persona o repartirse entre varios herederos.
  • Cuando varios herederos reciben participaciones o acciones, pasan a ser copropietarios y deben tomar decisiones conjuntamente.
  • Dejar el negocio a un único heredero suele facilitar la continuidad de la empresa y evitar conflictos de gestión.
  • Las empresas familiares pueden beneficiarse de importantes ventajas fiscales si cumplen determinados requisitos legales.
  • La normativa estatal contempla una reducción del 95 % en la base imponible del Impuesto sobre Sucesiones en determinados supuestos.
  • Para mantener los beneficios fiscales es habitual que se exija conservar la participación heredada durante un periodo determinado.
  • El principal impuesto asociado a la herencia es el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, cuya cuantía depende de múltiples factores.
  • Si ningún heredero desea continuar con el negocio, pueden existir alternativas como incorporar un gestor externo, traspasar la empresa o cesar la actividad.
  • La planificación sucesoria mediante testamento, protocolo familiar u otras herramientas ayuda a evitar conflictos y facilita la transmisión del negocio.
  • Anticipar la sucesión suele ser clave para proteger tanto el patrimonio familiar como la continuidad de la empresa.

FAQs

Si existe testamento, el propietario puede establecer diferentes fórmulas para atribuir la empresa, siempre respetando los derechos que reconoce la ley a los herederos forzosos.

La normativa estatal prevé una reducción del 95% sobre la base imponible del Impuesto sobre Sucesiones en determinados supuestos, además de posibles beneficios adicionales según la comunidad autónoma.

Ser heredero no exige haber participado previamente en la gestión del negocio, aunque el acceso a ciertas ventajas fiscales sí puede depender de las funciones ejercidas por el fallecido o por determinados familiares.

Pasarán a ser copropietarios, salvo que se acuerde otra distribución durante la partición de la herencia. En ese caso, es especialmente importante contar con una planificación previa que evite bloqueos en la gestión.

En la mayoría de los casos sí. Con carácter general, la normativa estatal exige mantener la participación heredada durante al menos diez años. Si no se cumple ese plazo, pueden perderse los beneficios fiscales aplicados y surgir obligaciones de pago adicionales.
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