¿Cómo pueden robar tus datos bancarios?
El phishing es el método más extendido y consiste en la obtención fraudulenta de información personal: datos bancarios, números de tarjetas de crédito y pin o CVV asociados, así como cualquier otra información sensible de la víctima.
Los delincuentes suplantan la identidad de una entidad pública o privada a través del envío de un SMS (smishing), e-mail (spear phishing), página web (typosquatting) o llamada telefónica (vishing), para generar “confianza” en la víctima y que acceda a aportar sus datos personales y/o bancarios, con el pretexto de corte de suministro, bloqueo de cuenta o promociones especiales de venta, entre otros.
El carding es el uso fraudulento de tarjetas de crédito. A través de diversos modus operandi como el skimming (clonación de tarjetas), pharming (manipulación de sitio web), spyware y malware (programas para el robo de datos), entre otros, los delincuentes pueden hacerse con los datos de la tarjeta de crédito o los datos bancarios de la víctima para, posteriormente, efectuar compras online fraudulentas.
Falsos pagos por plataformas de envío de dinero instantáneo
Se trata de un medio de pago cuyas transacciones son irrevocables e instantáneas. La recepción de dinero no requiere una solicitud que deba ser aceptada, sino que el receptor recibe directamente una notificación de ingreso. El delito se produce cuando la víctima recibe una supuesta solicitud de “recepción de dinero” cuando, en realidad, está recibiendo una solicitud de “envío de dinero” (si la víctima acepta esa solicitud, estará enviando el dinero al delincuente en lugar de recibirlo).
Viviendas vacacionales falsas
Publicitar viviendas vacacionales que no existen o que no son propiedad del anunciante, son técnicas utilizadas para solicitar pagos por adelantado y, una vez hecho el ingreso, retirar el anuncio publicitario. Cuando el cliente compruebe que la propiedad no existe, tampoco podrá volver a contactar con la persona arrendadora para recuperar el dinero entregado.
Desconfía de chollos y gangas, de anuncios mal escritos o con faltas de ortografía y de quienes tengan mucha prisa por alquilar.
Consulta opiniones y comentarios, así como las fechas de estos.
Guarda todos los mensajes enviados y recibidos y el número de teléfono de la persona arrendataria.
No admitas el envío de llaves por correo o mensajería y exige que la contratación del inmueble quede por escrito.