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¿Qué es un Concurso de Acreedores?

01 marzo 2017

Debido a la difícil situación económica que atraviesan muchas empresas en este momento, es muy habitual escuchar entre los amigos y familiares, así como en los medios de comunicación, que cierta empresa se ha declarado en concurso de acreedores, pero... ¿Qué significa esto?

Se trata de un procedimiento judicial utilizado por las personas físicas, sean o no empresarios, o jurídicas que no pueden hacer frente al pago de las deudas con sus acreedores en el momento actual o prevén que no van a poder asumirlas en un futuro no muy lejano. Se puede distinguir entre un concurso voluntario, cuando es solicitado por el propio interesado o un concurso necesario, cuando es solicitado por uno o más acreedores.

El juez nombrará Administradores Concursales para administrar el patrimonio del concursado durante todo el proceso, cuyo objetivo será, entre otros, explorar todas las posibilidades para intentar garantizar la satisfacción de los créditos y, en caso de empresas, su supervivencia. Es importante recalcar que el objetivo principal del concurso, en caso de empresas, es su continuidad, siendo su liquidación la última opción a tener en cuenta. Los Administradores Concursales han de determinar lo que se debe y lo que se tiene (el activo y el pasivo de la empresa), con el objetivo de “lograr la satisfacción de los acreedores” teniendo en cuenta que mientras dure el proceso la empresa concursada debe mantener su actividad y debe garantizarse que el deudor en concurso pueda seguir trabajando y obteniendo ingresos.

Si lo que preocupa es la duración del concurso de acreedores, señalar que no hay un tiempo máximo establecido, dependerá de la carga de trabajo del juzgado donde se tramite. Se inicia con Auto de declaración de concurso por el Juzgado correspondiente, en el cual se nombra al Administrador Concursal, quien, tras inventario y clasificación de los créditos, debe, en un plazo ordinario de dos meses, prorrogable por otros dos meses   emitir un informe en el que se detalla la situación del concursado.

En caso de empresas concursadas tendrá que decidirse si la entidad ofrece viabilidad, lo que se establecerá mediante el Convenio concursal o, por el contrato, procede su liquidación.

En el concurso de acreedores, determinados créditos salariales de los trabajadores se abonan con preferencia a todos los demás; parecido privilegio tienen los créditos de  la administración pública. Las entidades financieras que tengan sus créditos garantizados (con hipoteca, p.e.) cobraran con cargo a la venta de los bienes que garanticen el pago. Los proveedores cobran después de los anteriores, si quedara remanente, sus créditos carecen de privilegio, se denominan créditos ordinarios.