Concurso de acreedores exprés: ¿Qué es y cuándo se usa?

28 Octubre 2020

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Desafortunadamente, la situación actual por la que estamos viviendo ha llevado a muchas empresas a una complicada situación económica. En el más drástico de los casos, la empresa se ve obligada a echar el cierre y paliar pérdidas financieras y deudas.

Es por ello por lo que, en los últimos meses, se ha comenzado a oír con más frecuencia el concepto de “concurso exprés” de acreedores, que, como indica su nombre, consiste en una manera más rápida y sencilla.

A continuación, explicamos las principales claves de este procedimiento:

¿En qué consiste un concurso de acreedores?

En términos generales, un concurso de acreedores es un procedimiento judicial que tiene lugar cuando una persona o empresa se ve imposibilitada para hacer frente a los pagos pendientes y ese estado de insolvencia supone que no puede cumplir regularmente sus obligaciones exigibles.

Ahora bien, tras la reforma prevista por la Ley 38/2011, de 10 de octubre, la normativa concursal prevé una modalidad de concurso de acreedores coloquialmente conocida como “concurso exprés”.

¿Cómo es concurso exprés de acreedores?

Básicamente conlleva la declaración del concurso y su simultánea conclusión por insuficiencia de masa activa. Así, cuando el deudor no tiene bienes suficientes para hacer frente al pago de los créditos que se generen por la declaración del concurso, el juez acuerda su conclusión.

En el actual Real Decreto Legislativo 1/2020, de 5 de mayo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley Concursal, se prevé en los artículos 470 y siguientes esta modalidad de “concurso exprés”.

¿Para qué sirve el concurso de acreedores exprés?

La finalidad de este mecanismo no es otra que evitar que se abra el procedimiento concursal cuando el juez aprecie de oficio que posiblemente los bienes del deudor van a ser insuficientes para hacer frente y no generar más créditos durante el concurso cuyo pago será infructuoso.

Algunas ventajas de este procedimiento

Algunos de los beneficios que puede tener esta modalidad frente al concurso de acreedores ordinario son, por ejemplo, los costes, ya que el concurso de acreedores exprés no necesita de administrador concursal, ni otros elementos como una fase común ni un convenio y, en definitiva, el trabajo necesario por parte de la Administración de Justicia.

Por supuesto, el procedimiento tiene la ventaja, además, de ser más rápido y ágil. No obstante, se requiere una serie de características para que la empresa pueda optar por el concurso exprés, por lo que es conveniente contar con la adecuada información y, si es necesario, el asesoramiento de un experto para saber cómo proceder.

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