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La Reforma del IRPF y las Retenciones

16 febrero 2012

En el mes de febrero de 2012, millones de españoles vieron menguar su sueldo o prestación. El ciudadano siempre ha considerado que su sueldo es aquello que mensualmente se ingresa en el banco. Le ampara la lógica, considerando que dicho importe será su disponible, su remanente, tras la deducción de impuestos y cotizaciones. Será aquel dinero que podrá destinar para pagar otros impuestos, sus suministros, gastos fijos y casi residualmente ya, a consumir.

No obstante, este mes los sueldos no bajan. Disponer del balón otorga ciertas ventajas a la hora de establecer reglas. Como la de definir un gravamen complementario a la cuota íntegra estatal, capturando parte de lo que el ciudadano entendía como disponible. Esta reflexión es obligatoria. La disponibilidad es el eje de la planificación económica, que, pese a lo rimbombante del nombre, no se encuentra reservada a la esfera macroeconómica. Cada pequeña microeconomía doméstica, diagnostica sus entradas o ingresos dimensionando así su poder adquisitivo. De esta confianza en la perdurabilidad de las Leyes, en las perspectivas más o menos firmes en un sueldo, estable y cierto, si es que eso hoy existe, depende el consumo. Sin consumo no hay confianza, sin confianza no hay consumo. Un hogar necesita pensar que no se ciernen potenciales modificaciones legislativas destinadas a carcomer su ya lesionado patrimonio, ya que de lo contrario frenará la circulación de su remanente, “por si acaso”.

Toda vez que se reconoce la inminencia del “gasto extraordinario”, aquel no previsto por la familia, interesa su medida, la cuantificación de la pérdida adquisitiva. Esto interesa tanto al empleado, como al empleador y como en tantas cosas promovidas últimamente, la premura de los fines supone la precipitación de las Leyes. La secuencia viene a ser la siguiente: aprobación, el 30 de diciembre del 2011. BOE, al día siguiente. No fue hasta mediados de enero cuando el gran público accede, gracias a los medios, a la virtualidad de las medidas. Su implantación es inmediata, febrero de 2011, días después. Esto provoca en nuestros servicios jurídicos una auténtica ola de consultas relacionadas con la minoración del sueldo neto.

Un ejemplo: Doña Inés tiene dos hijas de 3 y 6 años. Por una se vio beneficiada por los 2500 euros del cheque bebe y por la otra no (aunque ella las quiere por igual). Doña Inés es dueña de un sueldo de 1900 euros con sus pagas. Con la nueva legislación será víctima de una cuestionable, y desde luego errática, política fiscal. Doña Inés ha visto como hasta hoy era objeto de un regalo en forma de 400 euros anuales, en concepto de retenciones. Y sin embargo, la  vigencia de este regalo fiscal ha sido cercenada por el retracto lógico del gobierno. Vuelta a su 15 % de retención. Doña Inés verá como en los próximos días quedará sometida al 17%, o lo que es lo mismo, entregará por imperativo legal, 540 euros de su hogar al estado. Contribuirá con ello al saneamiento de las arcas públicas, en detrimento de la suya.

Qué decir de su empleador. Si bien le honra, con la que está cayendo, no recurrir a la minoración pactada de los salarios de sus trabajadores, es culpable de ver como si han bajado.

Calcular retenciones no es tarea sencilla. Por esta razón,  la Administración Tributaria provee un programa de, habitualmente, vigencia anual, que traduce a números y casillas la interpretación del cada vez más complejo reglamento de IRPF. Reposa en él,  a causa de la norma, la adecuada aplicación del tipo de retención adecuado. Las retenciones e ingresos a cuenta son un mecanismo que posibilita el cumplimiento voluntario de las obligaciones tributarias, a través del sistema denominado PAYE («pay as you earn»). Es decir, que el contribuyente va satisfaciendo su deuda a medida que va percibiendo la renta. La de detraer con ocasión del pago una determinada cantidad. La de ingresar la cantidad retenida o que debió retenerse en el Tesoro. Adviértase que la norma exige que la cantidad se ingrese con independencia de que la retención se haya practicado o no. Tambien es consciente que el contribuyente retenido es independiente del retenedor, de tal forma que no pueden recaer sobre aquel las consecuencias del incumplimiento- doloso, culposo o negligente-, de este, lo que inmediatamente faculta a la Agencia Tributaria a la práctica de sanciones amparadas en los incumplimientos de estas obligaciones.  Así, la Ley General Tributaria actual, es insensible a la existencia de dolo o culpa. Pues bien, a día de hoy, finales del mes de enero, día de expedición de nóminas o preparación de las mismas, día de intensa actividad en gestorías de PYMES y autónomos y departamentos de Recursos Humanos, la página web de la Agencia Tributaria, no dispone de un programa actualizado para el cálculo de las retenciones aplicables al mes de febrero del año 2012. Salda lo anterior con el único programa de retenciones disponible explicando que tiene una caducidad de 5 días. Tarde y mal. Y a sabiendas. Ya nadie se esconde, de estar ante una medida de cosecha ajena cocinada, cocinada más allá de los Pirineos, a rastras.

Imagen: IRPF

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