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¡Ayuda! Me arrepiento de mis propósitos de septiembre. ¿Cómo recupero mi dinero?

05 octubre 2018

Cuando ya ha terminado el verano, es época de buenas intenciones en cuanto a hábitos y calidad de vida se refiere. Toca compensar los excesos y hacer modificaciones en nuestras rutinas, y muchas personas desean una mejora personal, tanto física como mentalmente. Por ello, proliferan gastos como las matrículas a gimnasios o los cursos de idiomas.

Pero ¿qué pasa cuando, pasadas unas semanas, estas buenas intenciones y la fuerza de voluntad se vienen abajo? Todos cometemos errores y no es raro darse cuenta, llegado octubre, de que esos propósitos que queríamos cumplir se abordaron con una motivación exagerada. Ahora, de ellos solo quedan suscripciones, servicios y productos indeseados, por no hablar, por supuesto, de una cuenta bancaria que se va reduciendo cada día.

No obstante, ¡que no cunda el pánico! Existen procedimientos que podemos llevar a cabo para recuperar, si no toda, al menos una parte de la inversión que hicimos en propósitos ya más que olvidados, así como para cancelar los futuros pagos a estos servicios.

Desde Legálitas, aportamos algunos consejos para poder rectificar los gastos y compras, siempre que se pueda, en los diferentes propósitos que se haya podido tener en septiembre:

1. Gimnasios y centros deportivos

Uno de los propósitos más populares en septiembre es el de mejorar la condición física. Para ello, es común apuntarse a un gimnasio o centro de actividad física, que ofrecen interesantes descuentos cuanto mayor sea el tiempo de suscripción contratado. El problema viene cuando, después de haber firmado el contrato, se desea cancelar la suscripción, o bien se debe cancelar por otras causas baja médica o el cambio de domicilio. ¿Qué se puede hacer? 

Lo primero sería revisar bien las condiciones de nuestro contrato, ya que éstas pueden variar de un centro a otro o según la cuota que tengamos contratada. La normativa considera abusivas las cláusulas de los contratos que impongan al consumidor una duración excesiva, o que excluyan o restrinjan su derecho a poner fin a los contratos. A veces esas cláusulas imponen al consumidor el pago de indemnizaciones injustas o desproporcionadas.

Esto último es aplicable a los llamados contratos de tracto sucesivo, es decir, a aquellos que se disfrutan y se pagan mes a mes o en periodos más amplios, de forma indefinida, en los que el cliente debe poder en general resolver el contrato avisando con la antelación necesaria al devengo de la mensualidad siguiente.

Por el contrario, sí puede considerarse jurídicamente correcto que el contrato establezca un compromiso de duración determinada, como doce meses, y un pago de un precio, por ejemplo, 700 euros, al contratar un paquete de servicios “indivisible” o de una duración determinada, con independencia de que el pago sea al contado o a plazos.

Por otra parte, si la contratación se hace vía telefónica, a través de Internet, o fuera del establecimiento comercial, la Ley concede un plazo de 14 días para desistir del contrato firmado, sin penalización ni gasto alguno, incluida la devolución de algún material. Por el contrario, si contratamos acudiendo nosotros a un establecimiento, no podemos beneficiarnos de ese plazo, y solo podremos resolver el contrato en los plazos o por los motivos que el mismo contemple.

Aparte están las circunstancias generales que hacen que un contrato sea radicalmente nulo en su origen porque la persona que lo firma no prestó adecuadamente su consentimiento. Es el llamado “consentimiento viciado”: contratos firmados por menores de 18 años, por personas incapacitadas mentalmente que no tienen alcance para comprender el contrato que suscriben y el servicio que contratan, o por personas que no han sido informadas adecuadamente o que han sido engañadas para conseguir su firma en el contrato…

Si deseamos cancelar la suscripción al gimnasio alegando motivos de fuerza mayor como la salud o el traslado de domicilio, cada caso podría ser considerado individualmente, siendo fundamental aportar prueba de lo que alegamos. Por último, siempre cabe intentar una negociación, como pagar una parte, o colocar a un tercero en nuestro lugar de modo que él continúe yendo al centro por nosotros.

¿Dudas sobre la cancelación de un servicio? Pregunta GRATIS a nuestros abogados expertos de Legálitas.

2. Productos y servicios nutricionales y de alimentación saludable

Muy relacionado con el anterior estaría el propósito de perder peso o ganar salud en general, mediante una mejora de la alimentación y de las habilidades de preparar comida sana. Existen infinidad de productos que prometen precisamente eso, ya sea por medio de una comida ya preparada o facilitando la preparación en casa.

Por un lado, están los servicios de asesoramiento nutricionista, con la opción de batidos, complementos alimenticios y otros productos como comida a domicilio. Por otro, todo tipo de utensilios y electrodomésticos especiales, como extractores de zumos, licuadoras, robots de cocina o planchas. Todos ellos pueden suponer una inversión económica importante. ¿Y si cambiamos de opinión?

En cuanto a “echarnos atrás” en una compra, tendremos más opciones para desistir de las transacciones realizadas a distancia que las realizadas en establecimiento. En el caso de productos comprados a través de Internet, este tipo de compras también tienen sus riesgos; precisamente por eso, la ley es más protectora para los usuarios.  

Si, estando los artículos en perfectas condiciones, se compraron a través de Internet o la teletienda, tenemos un plazo de 14 días para devoluciones desde que recibimos el pedido. Por otro lado, si los artículos se compraron en establecimiento, solo se tiene derecho a devolución si el producto está en perfecto estado cuando el comercio incluya en su política dar esa ventaja a sus clientes.

Es importante tener en cuenta que el derecho de desistimiento no tendrá lugar en caso de que los productos comprados puedan deteriorarse o caducar con rapidez. Lo más recomendable es consultar en cada caso las condiciones de devolución, plazos, devolución de dinero o entrega de vales, etc., que generalmente vienen fijadas brevemente en el tique de compra.

Cursos de idiomas, cursos online y otras formaciones. Los cursos de idiomas suelen empezar a la par que el curso escolar, lo que hace que en septiembre se llenen las plazas de gente que se quiere poner al día con el inglés o el francés, por ejemplo. Otros se decantan por los muy cómodos cursos online o por otras formaciones para complementar su vida laboral o por afición.

No obstante ¿y si, por ejemplo, una vez empezado, no es lo que se esperaba o no se tiene tiempo para compaginar con otras obligaciones? En este caso, si ya se ha empezado el curso, lo más probable es que no se devuelva el dinero en caso de querer cancelar la matrícula, ya que, al ya haber tenido acceso a los contenidos, supondría un perjuicio para la persona o personas que ceden esa información. 

Al igual que ocurre con algunos contratos de gimnasios, nos quedaría la opción de intentar negociar directamente con el centro o buscar a alguien que nos reemplace en los cursos.

3. Páginas web, aplicaciones y agencias de citas

Septiembre es para muchos un momento idóneo para dar un giro a su vida, por ejemplo, encontrando el amor. Muchos servicios de contactos ofrecen opciones de pago con funcionalidades añadidas. Quizás se quiere cancelar este servicio porque ya se ha encontrado pareja, no se está interesado o por cualquier otra razón.

Para darse de baja en una web de citas, lo primero sería intentar hacerlo mediante la misma página web en el apartado destinado a ello. Ante cualquier traba o dificultad que pudiera haber para cursar esta baja, desde Legálitas recomendamos dirigir una reclamación formal por escrito al administrador o gestor de esa página web.

Conviene hacerlo a través de un medio fehaciente, como un burofax con acuse de recibo que nos pueda servir a modo de prueba si hubiera que recurrir a instancias u organismos superiores. La reclamación se podría poner a través de las oficinas municipales de información al consumidor o, en último extremo, a través de los juzgados ordinarios de justicia.

Otro caso que puede surgir es que, en una agencia de citas, me busquen personas que no sean compatibles conmigo. ¿Puedo solicitar la devolución del dinero? En ciertos casos, . Los test de compatibilidad suelen constituir como una de las obligaciones según contrato de las páginas que prestan los servicios de citas a través de Internet. Gracias a estos test, estas agencias pueden crear un perfil de afinidad psicológica y cumplir con la obligación de poner en contacto a personas de perfil similar.

Por tanto, en aquellos casos en los que las citas propuestas por la web no cumplieran con los perfiles demandados por el usuario, estaríamos ante un incumplimiento contractual. Ello daría lugar a exigir la resolución del contrato y por tanto la devolución de lo que pagamos. 

Estas situaciones forman parte de los #MomentosLegálitas con los que te puedes encontrar en tu día a día. Sigue descubriéndolos con nosotros para conocer cuáles son tus derechos y cómo puedes defenderte y actuar. Si te ha quedado alguna duda, no dudes en contactar con nuestros abogados expertos en www.momentoslegalitas.com.

 

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