La academia en la que preparaba oposiciones no quiso cancelar el curso ya que no podia opositar por enfermedad.
Tras un tiempo en el paro e intentar buscar un empleo sin éxito, me decidí por opositar al cuerpo de Policía. Me informe sobre el número de plazas que iban a salir en las próximas oposiciones, y aunque eran pocas para muchos candidatos, me lance a la piscina.
Conseguí el temario de las oposiciones y se me hizo muy cuesta arriba inicialmente para estudiarlo yo solo, sobre todo las partes de derecho y la constitución, así que pensé que debía ir a una academia. Me apunte a una de las tantas que hay, por cercanía a mi barrio, ya que me era cómoda para poder ir a las clases.
Acababa de empezar las clases, y estaba también empezando a prepararme físicamente yendo al gimnasio y corriendo diariamente. Sin embargo durante una salida para hacer footing con compañeros, sentí un fuerte pinchazo en el pecho y note que me ahogaba. Tuve que dejar de correr. Nunca había hecho ejercicio de manera tan seria y continuada, así que me asuste. Mis padres me aconsejaron ir al médico.
Me detectaron un problema cardiaco asociado al colesterol, y el médico me prohibió hacer ejercicio, durante al menos un año, mientras me lo trataban con medicación. Complicaciones por una vida sedentaria.
Por si fuera poco, además de este problema de salud que me iba a dejar sin poder opositar a la plaza de policía, la academia se negó a devolverme el dinero de la matricula cuando me di de baja del curso preparatorio. Pretendía que realizara otro curso alternativo, como el curso preparatorio para oposiciones a un puesto administrativo.
Sin embargo mi médico me aseguraba que siguiendo la alimentación adecuada y con la medicación, mi colesterol bajaría y podría empezar a hacer ejercicio de nuevo en un año, quizás dos. Así que no quise opositar a administrativo, plazas para las que además había muchas más personas aspirando a presentarse. La academia seguía cerrada en banda en que no me devolvían el dinero y que hiciera otro curso.
Mis padres tienen el servicio de Protección Familiar de Legálitas desde hace tiempo, así que decidí usarlo y llamar. Me asesoraron y con nuestro abogado de cabecera, iniciamos la resolución del problema con la academia. Finalmente alcanzamos un acuerdo amistoso sin tener que ir a juicio. Me devolvieron gran parte del dinero del curso (el 90%) descontando la parte proporcional de las clases a las que ya había asistido. Pero menos es nada. Antes de llamar a Legálitas no iba recuperar nada, e iba a tener que estudiar para prepararme para algo que no me gustaba.
Ahora solo espero recuperarme pronto, y poder opositar el año que viene o el siguiente. Eso sí, me preparare en otra academia. Muchas gracias.
|
Juan Pardo, director general corporativo, liderará desde la dirección de Legálitas Seguros el Plan Estratégico 2013-2020 de la compañía. + ver más |