Por una sobrecarga puntual de trabajo en mi empresa, pedí un prestamo para la compra de materiales que luego finalmente no necesitamos para terminar el trabajo.
Hace un tiempo solicité un préstamo con una entidad de crédito para poder pagar un pedido de materiales de trabajo para mi empresa. Al poco tiempo, y porque ya no me eran necesarios los nuevos materiales, cancelé ese pedido por lo que ya no precisaba del préstamo que anteriormente había solicitado a esta compañía y del cual ya había abonado alguna que otra mensualidad.
Como no sabía que tenía que hacer exactamente para poder cancelar el préstamo que había pedido, llamé a Legálitas, me pasaron con un abogado, le conté lo que me había sucedido y que quería cancelar el préstamo.
No me di cuenta y pasó el tiempo que tienen estipulado para el cambio y devolución de los artículos, ya que compré el regalo con algo de antelación, y no me lo cambiaban ni por otro de otra talla, ni me devolvían el dinero que me había costado la prenda de ropa que compre como regalo para mi sobrina.
El abogado que me atendió redactó un escrito dirigido a la entidad de crédito a la que yo le había solicitado el préstamo, en el que le solicitaba la cancelación de dicho préstamo así como que anularan la deuda que con ella se me había generado y la devolución de todas las cantidades que a través de mensualidades ya les había devuelto.
Días después de recibir el escrito cancelaron mi préstamo y me devolvieron el dinero que ya les había abonado en mensualidades. Por supuesto tuve que devolver la cantidad de dinero que me habían prestado y que finalmente no había necesitado.
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